La estudiante de doctorado de la UNAM combina la investigación científica con el powerlifting de alto rendimiento. Una historia construida entre laboratorios, entrenamientos y competencias internacionales.
Hay distintas maneras de medir la fuerza. En el powerlifting se expresa en kilogramos: 130 en sentadilla, 72.5 en press de banca y 135 en peso muerto. Para Carina Chávez Granados, sin embargo, esos números cuentan solamente una parte de la historia. La otra transcurre lejos de las plataformas de competencia, entre investigación, estudio y trabajo académico en la Universidad Nacional Autónoma de México.
Alumna del Posgrado de Ciencias e Ingeniería de Materiales de la Facultad de Ingeniería, Carina acaba de conquistar la medalla de plata en la división de 47 kilogramos open, modalidad raw, del 23rd Annual NAPF North American Regional Powerlifting Championships, disputado del 3 al 8 de agosto en St. John’s, Canadá. Sus tres mejores levantamientos sumaron 337.5 kilogramos y la colocaron en el segundo sitio de Norteamérica, únicamente detrás de la estadounidense Jocelyn Eng.
Pero detrás de esa medalla existe una trayectoria que difícilmente puede explicarse solamente desde el deporte. Chávez Granados realizó en la UNAM sus estudios de licenciatura y maestría y actualmente cursa el doctorado. Durante ese camino también ha representado deportivamente a la Universidad, primero practicando judo y posteriormente powerlifting.
Hacer convivir ambos mundos implica algo más que administrar horarios. Investigación y deporte de alto rendimiento exigen concentración, constancia y muchas horas de trabajo. Carina lo resume a partir de una idea sencilla: cuando existen dos sueños igualmente importantes, es necesario reconocer el momento que corresponde a cada uno y aprender a establecer prioridades.
Esa disciplina comienza a producir resultados a ambos lados de su vida universitaria. Mientras en Canadá se colocaba entre las mejores competidoras de powerlifting del continente, recientemente consiguió otro logro significativo: publicar un artículo científico en Langmuir, revista especializada editada por la American Chemical Society.
La coincidencia convierte su historia en algo particularmente representativo del deporte universitario. Carina no solamente compite internacionalmente; también comienza a hacerlo académicamente. Ella misma encuentra valor en esa dualidad: ser una deportista capaz de medirse fuera de México y, simultáneamente, una estudiante cuya investigación puede alcanzar espacios científicos internacionales.
Un largo camino
Su medalla de plata es además resultado de un proceso prolongado. Para llegar al Campeonato Norteamericano no bastaba con competir: había que encontrarse entre las mejores de México para acceder a un escenario donde se reúnen algunas de las principales exponentes de la región. En St. John’s confirmó que pertenece a ese nivel competitivo y alcanzó el podio en una edición que, de acuerdo con la propia atleta, presentó una exigencia cada vez mayor.
El camino tampoco termina en Canadá. Del 28 al 31 de octubre enfrentará un nuevo desafío en el Campeonato Norteamericano de Press de Banca. Después buscará conseguir la clasificación al Campeonato Mundial de Powerlifting que se realizará en 2027 en Ribeirão Preto, Brasil.
Para entonces seguramente volverán los kilogramos, los intentos, las marcas y las posiciones. Son las medidas naturales del deporte. Pero la historia de Carina Chávez permite observar algo que no aparece en una tabla de resultados: detrás de los 337.5 kilogramos que la llevaron al podio continental existe una estudiante de doctorado que todos los días intenta sostener, al mismo tiempo, dos proyectos de alto rendimiento.
Quizá ahí esté su levantamiento más importante.
